La situación en España es excepcional. Desde hace un mes pagamos 7 céntimos más caro el diésel, mientras que el promedio europeo es de 5 céntimos de bajada. Pasa lo mismo con la gasolina, Aquí sube 6 céntimos, mientras que en Europa baja 2.
Los clientes sostienen que las grandes petroleras se están beneficiando del descuento, aunque la patronal de las petroleras se defiende y asegura que los datos europeos no se pueden comparar porque cada país los reporta de manera distinta. Desde la patronal apuntan así a la subida de la materia prima como causante del encarecimiento de la gasolina y el diésel.
Por su parte, el gobierno asegura que ahora mismo nadie se está aprovechando, aunque avisan de que si la bonificación no funciona «perfilarán sistemas más precisos para proteger a los consumidores domésticos más necesitados o los consumidores profesionales».
Mientras, las asociaciones de consumidores exigen más transparencia en el control a las estaciones y piden una rebaja mayor de impuestos a los carburantes.
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