Antonio cuenta a laSexta que, estando en el paritorio mientras su mujer daba a luz, recibió una llamada del equipo de trasplantes. «Habían conseguido un corazón para mí y era la oportunidad«, nos cuenta, confesando que le costó tomar la decisión.
Ana, su mujer, vivió en primera persona esta historia. «Pensé: ‘No me lo puedo creer, después de 10 años que estamos esperando lo más maravilloso de nuestra vida y coincide con que él va a recibir la vida que necesita'», afirma.
El trasplante era la única solución para su cardiopatía. Los riesgos eran altos… pero el beneficio era volver a nacer. El equipo médico recuerda los sentimientos encontrados, la «alegría» y la «angustia» que se vivió.
Pero todas las dudas se levantaron cuando Antonio vio la foto de su hijo. Y fue entonces cuando se obró el milagro. «Nacimos los dos a la vez«, cuenta.
Ahora, aunque sea a distancia, Antonio ha podido conocer a su ‘gordito’, a un Samuel al que, mientras crezca, le contarán que nació el mismo día de su padre.
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