Los mercados de todo el mundo aucsan una sangría que no cesa. El detonante: los aranceles anunciados la semana pasada por Donald Trump, que ya golpearon a las bolsas tras entrar en vigor su tarifa universal del 10% a casi todos los países que comercian con Estados Unidos. A la espera de que lo hagan también sus gravámenes individualizados, la situación no va a mejor, a pesar de que el Gobierno estadounidense trate de alejar el temor a una recesión global.
La semana ha arrancado particularmente mal para los mercados asiáticos, que han vivido desplomes históricos este lunes, después de que el pasado viernes China, el país más perjudicado por los aranceles, contraatacara con sus propias tarifas del 34% a EEUU.
Así, los gravámenes de Trump han causado pérdidas de más del 6% en Tokio y Shanghái este lunes, mientras que la Bolsa de Taipéi ha sufrido la mayor caída diaria de su historia, del 9,7%, en medio del pánico de los inversores. En concreto, según datos de Efe el Nikkei japonés se ha desplomado casi un 7,83%, su undécimo peor resultado histórico y la mayor caída desde agosto de 2024. El principal índice de la Bolsa de Hong Kong, el Hang Seng, cedía a su vez un 10,7 % al descanso de la media sesión.
En Europa, los futuros tampoco auguraban una buena jornada, unos pronósticos que por ahora se van cumpliendo. De momento, el IBEX 35, el principal indicador de la Bolsa española, abría con una fuerte caída del 3,34%, hasta los 12.001 puntos. Minutos después de la apertura, el índice se hundía un 4,91% y perdía ya los 12.000 puntos. El DAX 40 de la Bolsa de Frankfurt se ha desplomado en la apertura un 10,3%, mientras que la Bolsa de París abría a la baja y, a pocos minutos de la apertura, se dejaba un 6,67%.
‘Cisne negro’
Los analistas hablan ya de ‘cisne negro‘, un término que se refiere cuando las bolsas caen por un acontecimiento inesperado, que los mercados no han sido capaces de anticipar, como sucedió con el COVID-19 y con el Brexit. Además, los expertos empiezan a comprar esta sangría en bolsas con el Lunes Negro de 1987: aquel 19 de octubre se desplomaron las bolsas de Wall Street por encima del 20% en una sola jornada.
El miedo entonces era el elevado déficit fiscal de Estados Unidos y el temor a que el país norteamericano no tuviera capacidad para devolver su deuda. Ahora, el déficit de EEUU es infinitamente mayor.
