Normalmente, una cirugía de este tipo requiere una incisión de 30 centímetros en el tórax, pero, según explica Albert Jauregui, jefe de cirugía torácica y trasplante pulmonar en el Hospital Universitario Vall d’Hebron, con esta revolucionaria técnica, «en vez de hacer un corte tan grande entre las costillas y separar el esternón y abrir el tórax completamente», solo se necesitan ocho centímetros.
«Lo que nosotros hacemos es desinflar este órgano para poder introducirlo dentro del cuerpo, esto hace que el tamaño del órgano cambie drásticamente y sea mucho más pequeño», ha precisado. La incisión se realiza en la parte baja del esternón y gracias a otros cuatro pequeños orificios por los que se introducen los brazos del robot ‘Da Vinci’, se conectan los pulmones al organismo.
Al ser una cirugía menos invasiva, reduce el dolor y mejora el postoperatorio. «El tema dolor yo no lo puedo evaluar porque no he tenido», ha afirmado de hecho el paciente, que sostiene que el dolor «ha sido cero». Así, gracias a este avance Xavier ya respira tranquilo.
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