Este exoesqueleto ha cambiado la vida del pequeño «a nivel de atención, de participación» y «de autoestima», explicaba su madre Eva Muñoz. «Para él ha sido un subidón estar como sus compañeros, de pie», aseguraba su madre.
Jorge nació con una lesión cerebral en el área motora, por la que no pude sostenerse erguido. Este desarrollo le ayudará en su día a día y también puede hacerlo a unos 17 millones de menores en todo el mundo con discapacidades motoras.
Desarrollado en España
Este exoesqueleto recibió en mayo del año pasado, tras más de una década de investigación y ensayos, el marcado CE de la Agencia del Medicamento y el Producto Sanitario. Desde ese momento, se permitía su distribución comercial en hospitales y clínicas de rehabilitación.
Por ello, Jorge es el primer niño en poder usar el primer exoesqueleto pediátrico del mundo. «No le duele nada, no le molesta nada, al contrario, ellos dicen que están como flotando. Sobre todo conseguimos que los niños sean niños, a pesar de una discapacidad», explica Elena García Armada, investigadora del CSIC y desarrolladora del exoesqueleto.
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