Y esto, ¿cómo se hace? De una manera muy sencilla: primero, es necesario crear una red Wifi falsa con nombre similar al de la plagiada para que el usuario pique. Segundo, que la víctima se conecte a esta red. Y ya está. Con eso, los hackers tienen acceso a todos los datos del usuario que se conecta a la red falsa, como datos bancarios, cuentas de correo o, incluso, suplantación de identidad.
Por eso, el Instituto Nacional de Ciberseguridad da algunas pistas para evitar sufrir ciberataques. El primero y más básico es no conectarse a redes públicas de hoteles, centros comerciales o aeropuertos. Pero también recomiendan actualizar los dispositivos, programas y aplicaciones; emplear contraseñas difíciles y activar la verificación en dos pasos; emplear apps con cifrado extremo a extremo; y utilizar una VPN o red privada virtual.
]]>
