Según un trabajo de la Universidad Complutense con datos de redes de móviles proporcionados por la tecnológica Nommon, más de 300.000 residentes han abandonado Madrid desde el 2020. Los investigadores del estudio señalan que «estos flujos de salida de Madrid no lo habíamos visto nunca antes».
Blanca, madrileña, también hizo las maletas por la misma razón que dan la mayoría de los que se van: «Porque mi marido y yo no queríamos seguir viviendo en una ciudad donde el sueldo es para pagar el alquiler». Blanca se fue a Toledo, el principal destino, adonde se marchan 16 de cada 100. Por ejemplo, a municipios como Illescas, que acaba de entrar en el ‘top 10’ de municipios más poblados de Castilla-La Mancha. En la inmobiliaria de Mariano no paran de atender a madrileños: «Es que por lo que pagas por un piso en Madrid, te puedes comprar una casa con piscina en Illescas».
A Toledo se le une también como destino preferido Guadalajara. Desde el Gobierno de Castilla-La Mancha celebran el aumento de población pero reconocen el desafío en gasto que supone ofrecer servicios a los que mantienen el empadronamiento en Madrid. «Hemos atendido a más de 200 mil en nuestra atención primaria sin estar empadronados aquí», avanza la portavoz del ejecutivo regional, Blanca Fernández.
Otra explicación del éxodo madrileño la encarna Pablo. Él es nómada digital. La pandemia trajo a su empresa el teletrabajo, y decidió dejar Madrid y retornar a su origen, Valladolid. «El plus es la movilidad, poder moverte sin atascos», dice. Los más pudientes cambian Madrid por la costa, según el estudio: Alicante, Valencia y Málaga. Además, el informe también tiene un detalle llamativo: casi todos los que se van de Madrid vivían en el centro de la capital.
Todo esto, junto con los fallecimientos por el coronavirus, provocaron que de 2020 a 2022 Madrid perdiera población por primera vez desde 2015, 29.500 habitantes menos.
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