«Van a tener un coste de la vida mucho más caro y los hogares van a notar una pérdida del poder adquisitivo«, ha explicado Raymond Torres, director de Coyuntura Económica Funcas. Para frenar el derrumbe de su moneda, Rusia debería comprar rublos con dólares y euros que tiene en huchas repartidas por otros países, pero le han bloqueado muchos de esos millones. «Le quitas al banco central ruso una de sus armas más importantes», ha advertido Ángel Talavera, economista de Oxford Economics.
Además, Estados Unidos ya ha prohibido que se hagan transacciones con el banco central ruso. La salida que le queda entonces a esta entidad financiera es subir los tipos de interés, y es lo que ha hecho este mismo lunes, pasando del 9,5% al 20%. Eso puede frenar la huida del dinero. «No creo que la medida sirva de gran cosa, quién va a querer invertir en Rusia en la situación actual», ha valorado Juan Ignacio Crespo, analista financiero.
Por ello, según los economistas, ese alza de tipos se dejará notar más por sus contras: subir el precio del dinero encarecerá los préstamos como las hipotecas y gripará la economía. «Si la población ve aumentada en gran medida su pobreza, quizá el riesgo para Putin es que en algún momento se pueda llegar a sublevar contra el propio Putin», ha denunciado Leopoldo Torralba, economista de Arcano.
Para los expertos, esto corrobora que las sanciones funcionan. El dinero se marcha de Rusia: el fondo soberano de Noruega ha retirado su inversión millonaria y el Banco Central Europeo ha declarado en quiebra a la filial europea del banco ruso Sberbank. Sin embargo, de momento parece que ninguna de estas sanciones implementadas desde la Unión Europea y Estados Unidos han conseguido frenar la ofensiva de las tropas de Putin, con ataques que se recrudecen a cada momento que pasa.
]]>
