Algunos restaurantes prefieren ajustarse a la medida con el uso de monodosis de aceite, vinagre y sal, pero otros establecimientos siguen optando por estos recipientes rellenables.
Aunque algunos lo ven como una forma de gestionar el consumo, desde la OCU advierten que tiene que ver con una cuestión de información. Aunque estos lugares pueden ser sancionados, a veces, como explica Enrique García, puede salir «más barato incumplir las normas de protección de los consumidores que las sanciones en sí».
Pese a todo, esta práctica no podría poner en riesgo nuestra salud. Estos establecimientos «tienen que poner a disposición de los consumidores productos seguros», añade García. Lo importante es saber su procedencia, ya que, cuando se trata del aceite, la etiqueta importa y mucho.
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