En total, la suspensión de los vuelos por el COVID-19 implicó 500.000 trayectos y afectó a entre 20 y 30 millones de pasajeros. Isabela es una de ellas y todavía está pendiente de que la aerolínea le devuelva el dinero de tres vuelos. «Llamamos a la compañía, nos dicen que llamemos a la agencia. Enviamos emails y nunca tenemos respuesta», asegura.
Las agencias de viajes señalan a las aerolíneas, en concreto a cuatro: «Las que más problemas están teniendo son, en este caso, Ryanair, Norwegian y dos rescatadas, Plus Ultra y Air Europa, que no están haciendo la devolución», afirma a esta cadena el vicepresidente de la Conferencia Española de Agencias de Viajes, Rafael Gallego.
Los afectados por la cancelación durante el COVID-19 tienen dos opciones, según la ley, y ambas tienen que ser puestas encima de la mesa por parte de las aerolíneas: el reembolso total o un bono para canjear y viajar en otro momento. No nos pueden ofrecer únicamente el bono, como explica el abogado de Erreklamatu, Jon Ortiz. «Si la compañía no ha ofrecido claramente la opción de reembolso y el cliente no ha tenido claro que tenía dos opciones, pese a que haya aceptado estamos reclamando, porque entendemos que así corresponde», ha señalado.
Según los cálculos de las agencias, se llegó a pedir el reembolso de unos 400 millones de euros y aún están pendientes de devolver 150 millones.
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