Y es que la inflación ha modificado nuestros hábitos de consumo: «Cuatro de cada diez españoles han hecho o harán cambios en su Economía doméstica para reducir gastos», indica al respecto Martin Wolhfart, director de Insights.
Ahora, el 70% de los consumidores se fija más que antes en las ofertas, y preferimos compras menos cuantiosas más a menudo. «Estamos haciendo la táctica de nuestras abuelas, que es ir más veces a las tiendas para controlar lo que me gasto en cada ticket», subraya Zabaleta.
Compramos menos productos frescos
Entre los ahorros, destaca el de productos frescos, como la fruta, la verdura, la carne o el pescado. Para Enrique García, portavoz de la OCU, se trata de algo «preocupante también desde un punto de vista nutricional»: «En determinadas familias, el encarecimiento de precios va a provocar un deterioro de la calidad nutricional de sus menús», advierte.
Nuestra prioridad son ahora los gastos imprescindibles: vivienda, energía y alimentación. «Estamos más cautelosos. Un tercio de la población no puede afrontar ahora gastos a medio o largo plazo, como puede ser el de un coche, una nevera o un teléfono móvil», apunta Martin Wolhfart, director de Kantar Insights.
Además, en la actualidad, un 29% de los consumidores ya no compra ropa, y un 13% de las familias no lo hace ni siquiera para sus hijos. Asimismo, la inflación esta reduciendo el ahorro generado durante la pandemia. Tan solo un 9% de las familias asegura tener ahorros para hacer frente al alza de los precios, mientras que uno de cada tres hogares no cuenta con dinero en la hucha para imprevistos.
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