A partir de los cincuenta años nuestro sistema inmunitario empieza a ralentizarse y aparecen dolencias musculares o se reactivan virus que estaban inactivos, como el que provoca el herpes zóster o culebrilla.
Se trata de una enfermedad producida por una reactivación del virus latente varicela-zóster, que afecta a los nervios periféricos y a la piel, donde puede producir pequeñas ampollas dolorosas en forma de anillo agrupadas a lo largo de la zona de distribución del nervio.
Algunos facultativos la denominan como «dolencia oportunista». «Aprovecha cuando tenemos un bajón de la inmunidad para generar crisis, un dolor importante y después aparece un sarpullido«, explica Xavier Ureta, médico especialista en medicina familiar y comunitaria GiroMedic.
Estos problemas hay que tomárselos muy en serio ya que serán cada vez más importantes conforme envejezca la población.
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