El proceso de desaparición ha avanzado lentamente durante milenios, pero en las últimas décadas se ha acelerado este fenómenos a causa del calentamiento global. En el Pirineo, la temperatura media ha subido 1,6 grados desde 1959. «Lo que le pasa a los glaciares es una alerta respecto a lo que está pasando en el ecosistema. Son centinelas de lo que está pasando a todos los niveles», ha denunciado la coordinadora del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático, Eva García-Balaguer.
En menos de un lustro, el glacial del Aneto se partirá en dos. Con el retroceso del hielo se ha formado un nuevo lago en una de sus vertientes, otro síntoma de cambio en el ecosistema. «Los Pirineos son las últimas montañas del sur de Europa que tienen glaciares y es un paisaje que vamos a perder. Para los investigadores, esto implica que no vamos a tener la posibilidad de estudiar el registro que tiene el hielo», ha señalado López Moreno.
Porque ese hielo, hasta ahora perpetuo, contiene sedimentos que explican el pasado climático de las montañas. El cambio del paisaje afecta además a quienes viven en él. «Otra biodiversidad va a venir, nichos diferentes de plantas y animales que van a ser acogidos o expulsados», ha alertado García-Balaguer. Un proyecto que integra a todas las regiones pirenaicas de España y Francia, más Andorra, ha propuesto más de 70 medidas destinadas a frenar el impacto del cambio climático sobre el Pirineo.
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