Los científicos se afanan ahora en recoger muestras porque el glaciar se está derritiendo y han descubierto que el alga no trae buenas noticias. «Cuando el nivel de CO2 aumenta en la atmósfera, encontramos más. Está probablemente relacionada con el calentamiento global«, señala el investigador Alberto Amato.
Además, los expertos creen que el color rojizo acelera el proceso de deshielo, porque el pigmento reduce la capacidad de la nieve para reflejar el sol. Así, la ‘nieve de sangre’ es una de las heridas visibles de la emergencia climática. «Lo observamos cada vez más y más», advierte Marechal.
Un misterioso fenómeno que plantea preguntas como de dónde vienen estas algas y desde cuándo tiñen de rojo los glaciares. Ya un libro de 1786 de viajes por los Alpes recogía este fenómeno, por entonces extraño, y ahora, cada vez más frecuente.
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