La deuda pública cerró 2022 con la mayor reducción de las últimas décadas: pasó de representar el 118,3% del producto interior bruto (PIB) en 2021 al 113,1% a final de año.
Este descenso de la deuda pública en términos relativos (comparado con el tamaño de la economía española) se debe, en primer lugar, al crecimiento económico experimentado el año pasado (un 5,5%) y, en segundo, a la mejora de los ingresos públicos. Esto último, gracias al buen comportamiento del empleo y a la inflación.
Desde el Gobierno subrayan que se trata de la mayor reducción del endeudamiento del Estado registrado en la historia reciente y permite cumplir de sobra el objetivo fijado el año pasado (115,2) y, defienden, se acerca al objetivo para todo 2023 (112,4%). Con respecto a 2020, cuando marcó su máximo con el 120,4%, se ha recortado siete puntos.
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