No obstante, el dato de mayo, que deberá ser confirmado por Estadística a mediados del mes que viene, está 1,1 puntos por debajo del pico de marzo, cuando el IPC llegó a alcanzar el 9,8%, su tasa más alta en casi 37 años.
Según el INE, la escalada del IPC interanual hasta el 8,7% en mayo se debe, principalmente, a las subidas de los precios de los carburantes y de los alimentos y bebidas no alcohólicas, mayores que las experimentadas en mayo de 2021.
En cambio, Estadística señala que bajaron los precios de la electricidad, frente al repunte registrado en igual mes del año pasado.
En cuanto a los carburantes, el precio medio de la gasolina en España tocó la semana pasada un nuevo máximo histórico al situarse en 1,94 euros por litro, alcanzando cifras inéditas por segunda semana consecutiva, mientras que el diésel, a pesar de bajar un 1,06%, hasta los 1,867 euros el litro, siguió marcando un precio mayor que en la media de la Unión Europea (1,856 euros el litro).
Aunque los precios que pagan los consumidores en el surtidor no alcanzan este récord por el descuento obligatorio de 20 céntimos que aprobó el Gobierno, la escalada imparable de los carburantes en las últimas semanas se ha ‘comido’ gran parte de esa ayuda.
Aumenta la inflación subyacente
El INE incorpora en el avance de datos del IPC una estimación de la inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni productos energéticos), que aumentó en mayo medio punto, hasta el 4,9%, su valor más alto desde octubre de 1995.
De este modo, la subyacente se sitúa casi cuatro puntos por debajo de la tasa del IPC general.
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