Si ese porcentaje llegase hasta el 25% que en teoría deberían pagar las multinacionales aquí, los 700 millones esperados subirían hasta 12.700 millones de euros, incrementándose a más de 21.000 millones si el tipo fuese del 30%.
Un marco regulatorio un poco más ambicioso permitiría cubrir las pensiones de todo un mes, las últimas ayudas directas para la hostelería y el turismo por la pandemia o toda la inversión en digitalización prevista hasta 2023.
Eso sí, la aprobación de este impuesto tiene letra pequeña: cuando entre en vigor, acabará con otro impuesto, la conocida como tasa Google, el impuesto que algunos países, entre ellos España, habían impuesto de forma unilateral a las tecnológicas.
Del lado de las empresas, la primera en pronunciarse ha sido Facebook. Su director de relaciones internacionales ha dado la bienvenida a la noticia y ha admitido que su compañía tendrá que pagar más y en más países. Queda por ver cuándo se materializan esos pagos.
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