Según fuentes gubernamentales, tras esta declaración subyace la intención construir una instalación de gran escala de semiconductores «back-end», que sería la única en Europa, aumentando la penetración en este nicho de mercado de la compañía y jugando un papel estratégico en el fortalecimiento del ecosistema de los microchips en España.
Se estima que la operación movilizará una inversión de 1.000 millones de dólares (900 millones de euros), si bien no ha trascendido el emplazamiento por el que apostará la compañía para instalarse en nuestro país.
Así, la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha aplaudido esta «gran noticia» para el ecosistema de microelectrónica y semiconductores y ha señalado que es «muestra de la confianza de los inversores internacionales en nuestro país», ha escrito en un mensaje en redes sociales.
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