El pasado 5 de febrero entró en vigor la última de las sanciones a los productos petrolíferos rusos, la Unión Europea dejó a partir de ese momento de comprarlos. Rusia es uno de los mayores proveedores de petróleo del mundo, pero es incluso más importante y decisivo si hablamos de la exportación de diésel. Dejar de comprarle implica menos proveedores, lo que debería empujar los precios hacia arriba.
Santiago Carbó, Director de estudios financieros de Funcas sospecha que los mercados están apuntando a que el producto ruso no ha salido del mercado: «como ya ha pasado en otros episodios de la historia, se vende petróleo bajo mano, a través de intermediarios u otros canales», y además añade otro factor que debería provocar que haya menos petróleo en el mercado y es que «la OPEP había llegado a un acuerdo para restringir la producción».
La denuncia de las grandes petroleras
A este misterio ha contestado directamente Josu Jon Imaz, el Consejero Delegado de Repsol, "a pesar de las sanciones, el diésel ruso continúa llegando al mercado europeo y al español". Fue la respuesta a una pregunta durante la presentación de los resultados del primer trimestre por parte de la compañía, en la que apuntó a Turquía y el norte de África como los lugares a los que llega y donde se blanquea ese producto ruso, para después llegar a Europa. El diésel llega a un precio más bajo, lo que perjudica a los operadores como Repsol, que aseguran que están cumpliendo las sanciones a rajatabla, y que por tanto compran, refinan y venden más caro. Fuentes del sector añaden más países a la lista de sospechosos, como India, y califican la práctica directamente como competencia desleal de algunos operadores, e incluso como fraude.
El Gobierno reacciona a la denuncia
Sobre este asunto ha sido preguntada la vicepresidenta tercera Teresa Ribera, que ha asegurado que ese producto "en principio viene con papeles que acreditan su procedencia correcta" pero también ha avanzado que "ante la menor sospecha lo que corresponde es investigar". Mientras esto ocurre, los futuros del barril de Brent y de la gasolina se mantienen estables, y el diésel continúa con una tendencia descendente, lo que hace indicar que, al menos de momento, no ha tocado suelo.
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