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Chernóbil sigue siendo un peligro radiactivo 40 años después por culpa de Putin: qué es ‘El Arca’ y por qué no se arregla

Hace 40 años, España cruzaba los dedos al ver cómo avanzaba el monstruo nuclear de Chernóbil. En apenas una semana, la nube radiactiva recorrió media Europa arrastrada por el viento, haciendo que el Consejo de Seguridad Nuclear detectara elementos radiactivos en territorio español días después de la explosión, aunque en niveles muy bajos.

No obstante, cuatro décadas después, ese peligro radioactivo en Chernóbil no ha desaparecido. Precisamente, fue con el sarcófago que aparece sobre estas líneas que se intentó contener la filtración de material radioactivo desde el reactor 4, conocido como ‘El Arca’.

Se acabó de construir hace diez años y su coste superó los 2.000 millones de euros. Una proeza de la ingeniería para evitar nuevos daños en Chernóbil. Si bien se inauguró con una vida útil de 100 años, esta cúpula de seguridad ya ha sufrido daños tras un ataque ruso a Ucrania. Por eso ‘El Arca’ ya no es hermética, al presentar agujeros, generando problemas para Chernóbil, pero también para todos.

Si bien la primera solución que se dio a Chernóbil fue cubrirlo como si se tratase de una tapa de una sartén, la gran cantidad de radiación solo permitió construir algo que supuestamente aguantase 20 años. Ante el peligro de que se cayese en cualquier momento, se construyó otra protección por encima: ‘El Arca’.

Esta sí tenía garantía de poder aguantar 100 años, pero el incendio que provocó el dron ruso obligó a los bomberos a hacer 340 agujeros en la cúpula para poder apagarlo, los cuales aún hoy siguen abiertos. De momento, no hay problema porque esa primera protección hecha para 20 años aún aguanta, pero si se cae, comenzará a filtrarse a la atmósfera material radiactivo.

Si bien el director de la central de Chernóbil asegura que no han subido los niveles radiactivos, también dice que mentiría si dijese que no hay ningún peligro, puesto que desde hace cinco años, los drones y misiles rusos sobrevuelan la central. El peligro no es solo que impacten en el reactor 4, sino que una posible explosión a 300 metros provocaría una vibración que podría derruir la primera protección que se hizo para evitar que la contaminación saliese a la atmósfera.

Si eso pasa, el viento esparcirá la radiación por todo el mundo, provocando lluvias radiactivas que contaminen todo lo que toquen. En este punto y ante la gravedad de los riesgos, la pregunta sale sola: ¿por qué no se arregla ya?

Primero, porque Ucrania está en guerra; segundo, porque costaría unos 500 millones; y tercero, porque al ser una zona con mucha radiación, los trabajadores no pueden pasar allí más de 20 horas al año. De esta manera, la cantidad de trabajadores ultraespecializados que hacen falta para ello es altísima. A todo ello se suma que es un trabajo que nunca se ha hecho antes y que nadie sabe exactamente cómo hacerlo.

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