El precio máximo de venta de los gases licuados del petróleo (GLP) en envases de 8 a 20 kilos (la tradicional bombona de butano) no es libre y se revisa bimestralmente el tercer martes del mes, por resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas.
En esta ocasión, la reducción obedece a la apreciación del euro frente al dólar (un 3,3 %) y a la caída del coste de los fletes (un 32,9 % menos), frente a la subida de la cotización de las materias primas (14,8 %), que ha sido amortiguada por el superávit existente, el cual evoluciona de 1,38 euros/botella a 0,97 euros.
La revisión bimestral se calcula en función del coste de la materia prima (propano y butano) en los mercados internacionales, así como del coste de los fletes o transporte y la evolución del tipo de cambio euro-dólar.
Ya sea al alza o a la baja, ésta se encuentra limitada al 5 %, acumulándose el exceso o defecto de precio para su aplicación en posteriores revisiones. El real decreto-ley del pasado junio por el que se adoptaron determinadas medidas para responder a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania limitó el precio máximo de la bombona de butano entre 8 y 20 kilogramos a 19,55 euros, medida más tarde prorrogada hasta el próximo 30 de junio.
Este precio máximo se alcanzó por última vez en la revisión del pasado 19 de septiembre; desde entonces, ha registrado una bajada del 14,12 %.
El GLP envasado es una mezcla de hidrocarburos, principalmente compuesta de butano, que sirve como alternativa al gas natural para su consumo energético en envases a presión, especialmente en poblaciones o núcleos urbanos sin conexión a la red de gas natural.
En la actualidad, anualmente se consumen 64,5 millones de envases de GLP de distintas capacidades; no obstante, se trata de un combustible en retroceso, ya que desde 2010 hasta 2021, su consumo total ha descendido más de un 25 %.
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