Si bien el aumento de los precios se moderó con respecto a julio, cuando marcó récord en cuarenta años con un alza del 10,8%, la inflación subyacente -la que no tiene en cuenta los productos energéticos y los frescos, más volátiles- se consolidó en un 6,4%, tres décimas más que en julio y la más elevada desde enero de 1993.
Según indica el INE en una nota de prensa, el descenso de los precios de carburantes y lubricantes -que en agosto del año pasado subieron- ayudó a contener la inflación, aunque aumentaron de los costes de la electricidad y de los alimentos.
Desde el Gobierno confían en que la senda descendente del alza de los precios siga, apuntando que los picos de inflación coincidieron con la invasión de Ucrania ordenada por el presidente ruso, Vladímir Putin, y por la reducción del suministro energético en junio.
Además, fuentes del Ejecutivo se felicitan en que la reducción del IPC coincida con la puesta en marcha de las medidas de apoyo del Ejecutivo, «lo que demuestra la eficacia», a su juicio, de las mismas.
Por otro lado, y a pesar de que la inflación bajó de manera interanual con respecto a julio, sí aumentaron los precios de manera intermensual de julio a agosto en tres décimas, motivados por el alza de la electricidad y de la alimentación.
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